"Working la vida" por V Marmion

Mi acto es un acto primordial, que remite al origen de todo. A la gran explosión que generó el universo, al encuentro entre planetas, al choque entre el cielo y la tierra, entre el paraíso y el infierno”. Mauricio Fuentes Dukeduro

El pasado 27 de junio, LaMicro Theater presentó la obra “Working la vida”, escrita y representada por el actor chileno Mauricio Fuentes. Esta obra inaugura, la serie de presentaciones que la compañía teatral estará llevando a cabo, como parte de la programación de verano en New York.
La obra consiste en un monólogo, que apuesta a la crítica y reflexión de una realidad que preocupa al actor: el encuentro con la inmigración peruana en la capital chilena. Encuentro que revitaliza el eterno y silencioso conflicto del origen, de la colonia y el desarraigo. En el bello “país de cera”, coexiste con la cordillera india el legado del blanco: la católica herencia, que se filtra en el discurso del actor en forma de rap, junto a la denuncia del “clasismo, racismo, homofobia y xenofobia”.
Perú toma forma de mujer a través de Cecilia “la limeña”. El otro, el intruso, se presenta entonces sensible y frágil, lo que permite a Fuentes contar su historia de amor desde el altar de la supremacía: Él es el rey del emboque “Soy el mejor. El que mejor lo emboca”. Historia de amor y sometimiento del más débil. Historia de amor y muerte. Historia que se da en un tiempo impreciso: “El tiempo dejó de existir”. El choque de culturas, el tema inmigratorio, es atemporal y carece de un locus preciso.
La guerra de los opuestos se actualiza “On the road”, en el camino que conduce a un país de lengua extranjera, que desconoce la histórica disputa entre peruanos y chilenos, y los etiqueta como sinónimos. El rap globaliza la diferencia: “Hay que matar a los cubanos, colombianos, indios, chinos, mexicanos, maricones, negros, amarillos, musulmanes, comunachos”. El hombre sucumbe ante su brutalidad escogiendo matar a amar.
Al final se produce un giro en la historia: el amor, el odio y la muerte quedan atrás, en algún lugar de ese tiempo y espacio indefinidos. Se produce entonces, un encuentro entre el hombre y la naturaleza: el actor se aleja remedando un animal en cuatro patas, dejando a los espectadores con una sensación de vacío a ser llenado por la esperanza de transformación del hombre. Al comienzo de la obra el actor se presenta “Como un sacerdote que dirige una plegaria, un ritual”. Al terminar nos despide, como hace un párroco al concluír su misa: “Podéis ir en Paz”, “Peace”: La palabra “Paz” valida y sella el mensaje, a la vez que nos libera de la mea culpa, y nos alienta a participar del cambio pacíficamente.

Elvira Lindo: New York ( I )

De aquí a la eternidad , Cristina Peri Rossi

Descubrir a Dios entre las sábanas
-no en el templo fariseo
ni en la altiva mezquita-
sábanas blancas
sudario del amor que te cubría
manto sagrado
iniciar la bienaventurada ascensión
de tu piel a la eternidad
de tu vientre al círculo celestial
sentir a Dios en tus húmedas cavidades
en el grito vertiginoso
de la jauría de tus vísceras
Saber
que Dios está escondido entre las sábanas
sudoroso
consagrando tu sangre menstrual
elevando el cáliz de tu vientre.
Descubrir, de pronto, que Dios
era una Diosa,
última ascesis,
de aquí a la eternidad.


DIAMELA ELTIT, Entrevista: "...La periferia también tiene sus redes de poder bastante consistentes..."

http://www.youtube.com/watch?v=YwGH3DTrUpI&translated=1

JULIO CORTÁZAR, El Jazz y El Exilio: "Las mujeres son como las ciudades..."

http://www.youtube.com/watch?v=DKgH9f8fKU4&feature=related

Montevideo

por Jorge Luis Borges

Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un
declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó
quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas
turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus
quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.

LOS HERALDOS NEGROS, César Vallejo

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

ERIC HOPPENOT, Maurice Blanchot y la escritura fragmentaria, "El tiempo de la ausencia de tiempo"

http://perso.wanadoo.es/juangregorio/invitados/Hoppenot/hop1.htm

JOSEFINA LUDMER, Literaturas postautónomas

http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v17/ludmer.htm

TERRY EAGLETON, Cultura y naturaleza

http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Eagleton.pdf

WALTER BENJAMIN, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica

http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Benjamin1.pdf

GUY DEBORD, La sociedad del espectáculo

http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/Societe.pdf